La noche fue terrible y el día está siendo catastrófico.


Comienzo por la tarde

Llegar hasta Reinosa ya era complicado a última hora de la tarde. «Por la autovía, los camiones van a cuarenta. El viento es fortísimo y no para de jarrear», contaba un conductor. Y ya en la ciudad, el aspecto era «peor que nunca, todo desbordado». Las calles Sorribeo, las Vidrieras o la avenida La Naval. También la calle Ebro, Deltebre o la avenida Duque y Merino. Inundadas. Bloques de pisos con la electricidad cortada (lo que complicó el uso de las bombas), pasos cortados... Fue un suma y sigue durante todo el día. Entre las cuatro y las once de la mañana, por ejemplo, el caudal del embalse del Ebro pasó de 343 hectómetros cúbicos a algo más de 349. Dicho así, sólo con números, cuesta hacerse a la idea, pero en 2017 se pidieron desde Santander siete hectómetros cúbicos del pantano para completar el abastecimiento de la capital durante todo el verano.



Y por la tarde fue a peor. Mucho peor. «Estamos fatal. Todos los ascensores parados. Anoche fue terrible y el día está siendo catastrófico. Está cortado donde Los Puentucos, también Duque y Merino... Todo lo que es valle es un colapso total», explicaba Ana José López, del Salo (bar y administración de Lotería). Ella es la que comentaba lo peligroso que hubiera sido con más nieve en las cumbres. «Toda la carretera está llena de agua. Está por todos lados. La gente está preocupada». Eso lo decía Javier Pérez, vecino de Sorribero, poco antes de acercarse para abrir su local, 'La pirámide' (también en otra zona de las afectadas).

Los datos fueron llamativos. El Híjar pasó de 0,59 metros a medianoche a 1,94 a las diez de la mañana. La cosa se calmó un rato hasta la una, pero a las ocho de la tarde ya andaba por los 2,45 metros y subiendo. Sin dejar de llover y con un viento de mil demonios. Y ese mismo dibujo en la gráfica de la Confederación Hidrográfica se repetía para el Ebro o para el Izarilla (en Matamorosa). El «y subiendo» es lo que atormentaba a los vecinos, que no dejaban de achicar y de sacar fotos. «Es que como esto no lo hemos visto antes, es alucinante. Primero ha sido en los bajos, pero ya está entrando en las viviendas. Hasta en Matamorosa está llegando. Es la riada más grande», narraban a última hora. Con los bomberos trabajando junto a los voluntarios de Protección Civil y con efectivos de otros cuerpos incorporándose a la carrera tras la activación del nivel uno del Inuncant.

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